La terapia es un proceso de autoconocimiento, crecimiento, aprendizaje constante y evolución personal, estar en un proceso así, es enriquecedor de varias maneras, sin embargo, no te voy a mentir, estar en un proceso terapéutico no es sencillo, hay sesiones más complicadas que otras, pero cada una se vuelve reveladora.
La terapia no es suavecita, pero sí sanadora, es un sube y baja de emociones que resulta desafiante e intenso, el cual tiene como objetivo llevarte a conocer tu interior cada vez más, habrá sesiones ligeras, divertidas y habrá días que parecieran interminables, sin embargo, recuerda que todas las sesiones están dirigidas en acomodar las piezas de tu rompecabezas interno.
Una vez que inicias, ya no puedes NO saber lo que ya descubriste, ya no puedes engañarte, ni mentirte porque cada vez, notas con claridad aquello que te está sacudiendo y lo que estas sintiendo.
Ir a terapia significa aprender y aprender no siempre es fácil, aprendes y aprendes de forma confrontativa, aprendes a conocer, manejar, expresar y a aceptar tus emociones, (que, dicho sea de paso, no es lo mismo que controlarlas o suprimirlas); aprendes a identificar lo que las motiva y como darlas a conocer a tu alrededor, lo cual invariablemente te llevara a establecer límites de mejor manera, generando que te comuniques de forma más asertiva.
Sin embargo, no esperes que esto te vuelva más sociable, muchas veces, te llevara a ser más selectivo, más cuidadoso de a quién le das la oportunidad de entrar a tu vida y te hará más consciente de por qué y para que dejas a algunas personas fuera de ella.
También te llevará a tomar decisiones y esto no será fácil, ni cómodo, es más, muchas veces será doloroso, pero llenará de fortaleza y de orgullo tu corazón porque te habrás elegido a ti mismo, desde lo saludable y lo que te hace bien.
A veces, no sabrás qué hacer con tanta información revelada, pero tarde o temprano cada cosa tomará su lugar y empezaras a ver la vida con todos sus colores.
En otras palabras, más sencillas y dichas por una de mis pacientes, después de haber concluido su proceso: “Estar en ese proceso terapéutico fue como estar en un juego de Mario Bros, lo he ido asimilando como que la psicoterapia me ayudo a descubrir que poderes tengo, identificar que obstáculos se me presentan y saber como eliminarlos, vencerlos o rodearlos para ir superando cada nivel, sin importar que a veces te haces pequeño pero puedes volver a encontrar lo necesario para volver a ser grande o incluso volar”
Entonces, la psicoterapia es algo similar, te dará herramientas y reflexiones que te servirán para vencer tus “obstáculos” mientras encuentras, conoces y disfrutas de todo tu potencial.
Ir a terapia no te hará la vida más fácil, pero te hará más capaz y fuerte para sobrellevar los desafíos que te presente, además de sacar de tu vida las relaciones que ya no te aportan y al contrario te dañan.
Comenzar un proceso psicológico es una decisión muy valiente, va a llevarte a deshacerte de los engranes que ya no caminan contigo, solo pregúntate si de verdad estas dispuest@ a deshacerte de lo que te daña y romper con creencias y dinámicas que probablemente tienes muy arraigadas.
¡Confía en tu fuerza y en tu proceso!